Tomado de Página 12 – Disputar soberanía comunicacional en tiempos de hegemonía mediática
Por Leonardo Félix
La comunicación como fenómeno social y cultural se vuelve participativa y comunitaria cuando se debate y se hace intervenir a grandes audiencias a través de los colectivos sociales y reagrupamientos organizacionales. La experiencia de la JUNTANZA realizada en Quito por organizaciones que trabajan por el derecho a la comunicación. La clave puesta en lo participativo y comunitario.
La comunicación siempre es un evento que genera ruido; todo tipo de ruido. En nuestro actual estado de evolución de las nuevas tecnologías de información, ese ruido y movimiento es asumido mayormente con desconfianza y escepticismo entre lo que puede ser cierto o bien, lo que puede ser una mentira. Pero, hay algo verificable sin dudas y es que, la comunicación en tanto fenómeno social y cultural, cuando se comparte, se debate y hace intervenir a mayor cantidad de audiencias, se vuelve sólida, grande, participativa y comunitaria.
Claro está, que este tipo de comunicación que se genera es, en sí misma, un acto de voluntad no solo de individuos aislados, sino de “colectivos sociales”, de “reagrupamientos organizacionales” que pugnan por hacerse escuchar. Una voluntad con definiciones políticas determinadas donde lo comunitaria conlleva carga, pero al mismo tiempo, reflexión de palabras compartidas.
En este caso la IIIº JUNTANZA hecha en Quito, Ecuador del 19 al 21 de marzo de 2026, reunió comunicadoras y comunicadores locales y continentales, así como las organizaciones de la región, que trabajamos por el derecho a una comunicación más participativa, amplia, veraz y plural (por ej: ALER, SIGNIS ALC, WACC América Latina, Radialistas apasionados y otras), que fuimos en búsqueda de sentidos necesarios desde los cuáles seguir afirmando que, esta comunicación descripta aún en el contexto adverso de nuestras débiles democracias en el continente, es posible, necearía y determinante para marcar y delinear un nuevo rumbo y “cancha de juego”.
Por momentos, daría la sensación que, en las mentes de grandes audiencias públicas solo parece existir el discurso de medios de comunicación que, desde su supremacía económica y de cercanía a los espacios de poder fáctico, operan de modo hegemónico y totalizante de las subjetividades sociales y realidades que se van presentando. Y en verdad, si bien esto es apabullante por momentos (al estilo del querido Quijote peleando con molinos de viento), es imprescindible discernir que, en el amplio territorio comunicacional latinoamericano, otros espacios, modos y alcances de comunicar existen, y de hecho se dan hace décadas. Un mover por momentos lento cuando las corrientes políticas de distintos Estados intentan cerrar este tipo de experiencias y, por momentos acelerado por coyunturas que ayudan y promueven la participación y las voces de nuestros pueblos originarios, minorías y diversidades de distinta envergadura.
En este momento que nos toca asistir, de discursos encallados en el odio que provoca entre otros temas, una pérdida de esperanza cotidiana evidente, la clave estará siempre en el dato participativo y comunitario. No puede haber derecho a la comunicación si se niegan, se demonizan y se estigmatizan a las experiencias que abren canales de diálogo para sumar voces. No puede haber aire de renuevo comunicacional si la famosa “libertad de expresión” se instrumentaliza en pos de discursos masivos que solo niegan una ampliación de derechos que se hace cada vez más necesaria y vital.
El comunicado final del encuentro del 3º festival internacional de la JUNTANZA es el recorte esmerado y cuidadoso de un cuadro, compuesto por múltiples partes que incluye diversidad de subjetividades, contextos, experiencias, aún con variadas espiritualidades y vivencias que no intentan imponerse unas sobre otras. Solo pretenden seguir haciendo un ruido acompasado que, mayormente, dará cuenta que la comunicación comunitaria del continente está viva y en pie, en territorios que aún se disputan, que aún reclaman soberanías populares posibles.
* Magister en Comunicación digital por la UNLP. Ex presidente WACC América Latina. Pastor Iglesia Evangélica Metodista Argentina




